Los diseños arquitectónicos además de ser funcionales, y normalmente tener un objetivo claro, albergar a las personas en sus distintas actividades bien sea a modo de vivienda, trabajo u ocio; también pueden desempeñar la “función” artística, en el sentido de querer expresar a través de ellos o de tener como objetivo llamar la atención del espectador o hacerlo reflexionar sobre distintos motivos.
Al fin y al cabo, la arquitectura no solo se centra en la construcción de los edificios sino también tiene que adecuarse a una estética, por simplemente querer integrarse en el espacio en el que se alza o bien por desatacar e innovar en cuanto a la técnica, acabado o forma para resaltar de su entorno creando un claro contraste para ser el centro de atención.
Muchos proyectos de este tipo se ven como una arquitectura más futurista, pero a su vez dotan de carácter a esta construcción y en varios casos, incrementan su valor debido a la singularidad de las formas que desempeña su estructura, los valores que quiere transmitir o la localización en la que se encentran. Por otro lado, otros muchos proyectos innovadores han sido descartados por la complejidad de sus diseños o simplemente por no adecuarse al gusto del mercado.