Debido a los problemas económicos actuales, la población cada vez tiene más dificultades a la hora de independizarse y de adquirir una vivienda propia. El precio del alquiler cada vez es más caro, eso conlleva, entre otros casos, a la “creación” de nuevos espacios dedicados a albergar a las personas.
Estos espacios no proporcionan una buena calidad de vida, ya que realmente son trasteros, bajos o habitaciones de pocos metros que su función cuando fueron creados era la de almacenaje o por la existencia de espacio sobrante.
Los inquilinos están aprovechándose estos espacios arquitectónicos dedicándoles un uso que no aseguran la vida digna por los precios descabellados, que cada vez más personas están dispuestas a pagar por tratarse de la única manera asequible de tener un espacio independiente.
Estos espacios no cumplen con los requisitos mínimos para considerarse vivienda, pese a que en otros países como Corea del Sur, ya comercializa estos microapartamentos en los que en una misma estancia se sitúa la cocina y la habitación y cuenta con u pequeño baño a parte. Si bien es cierto que como método del aprovechamiento de espacios es admirable, una persona no puede estar cómoda en un espacio de dimensiones diminutas.