¿QUIÉN ES EL ARQUITECTO?


El primer planteamiento de esta unidad es quien es el arquitecto y podríamos añadir, ¿para que sirve? Pues bien, el arquitecto es la persona encargada de hacer realidad y plasmar las ideas en cuanto a la construcción se refiere, a su vez, aporta su visión como profesional de la construcción, diseña, crea, calcula, comunica, organiza, sabe apreciar la belleza del entorno, etc.

Para ser arquitecto, no solo consiste en estudiar la carrera, hay que saber y aprender a profundizar, admirar, analizar y reflexionar sobre nuestro entorno; dibujar y fotografiar para plasmar ideas e interpretar la realidad. Por otro lado, abrir fronteras tanto físicas como mentales, a través de viajes y lecturas para conocer distintos puntos de vista, culturas, ideas o pensamientos. Pensar, para saber expresarnos y poder expresarles al resto nuestras ideas, tener pensamientos e ideas críticas, para poder discutir sobre diferentes temas, despertar curiosidad al resto o a nosotros mismos. Saber comunicarnos tanto con los distintos componentes del gremio, y poder ayudarnos mutuamente, como con los clientes. Así mismo, debemos conocer los materiales con los que vamos a trabajar, sus características, su compatibilidad entre ellos y usos a lo largo de la historia; así como las técnicas de construcción y saber ser resolutivos para diferentes problemas que pueden surgir a lo largo del proyecto.
Muchos de los grandes arquitectos de la historia no ha cursado el grado de arquitectura, esto nos demuestra que una carrera universitaria no nos va definir como personas y no cursarla no tiene porque hacer que no cumplas tu sueño, pese a que actualmente es necesaria debido a la cantidad de responsabilidades que conlleva firmar un proyecto. Aú así, demuestran que si sabes como trabajar, crear, usar los materiales, las técnicas o diseñar podrás tener tu lugar en el mundo de la arquitectura.



Algunos arquitectos han querido definir su profesión así como Alfonso Muñoz Cosme afirma que «ser arquitecto es saber reconocer e interpretar la realidad que nos rodea, pero también es ser capaz de soñar e imaginar cosas que aún no existen. El arquitecto trabaja con la mirada, mediante la que percibe e interpreta el trozo de mundo en el que está inmerso, pero también utiliza la mano, para definir y dar forma a nuevos objetos, para cambiar su entorno. Ojo y mano están unidos en un único proceso mental que une lo existente con lo soñado.» , y no puedo estar más de acuerdo, ya que el dibujo y el saber plasmar nuestras ideas para el proyecto o lo que estamos viendo es el lenguaje de nuestra profesión.


La profesión en nuestro país viene regulada por la Ley 38/1999, de 5 de noviembre, de Ordenación de la Edificación. Regulando así el proceso de construcción, los profesionales que formarán parte del proceso, fijando así sus obligaciones y responsabilidades para establecer objetivos básicos en todos los edificios que sean construidos y garantizando a los clientes la seguridad necesaria.
En cuanto a las posibilidades están la creación de un sello propio individual o conjunto a otros profesionales del gremio, como son los gabinetes o despachos de abogados. Lo más común es trabajar en empresas o para otro arquitectos; incluso existe la posibilidad de trabajar para la administración pública o como profesor en distintos niveles de enseñanza.