Después de las recientes inundaciones de Valencia, deberíamos plantearnos hacer estudios más intensivos previos a la construcción de nuestros proyectos para ver la importancia y fuerza de la naturaleza.
En este caso, hemos podido apreciar de primera mano la forma que tiene el agua de siempre buscar la manera de desembocar en el mar y la fuerza de arrastre que lleva con ella. Al igual que la modificación del terreno natural, debido a la construcción de carreteras y caminos asfaltados dificulta la absorción de este agua en el suelo inundable, lo que puede provocar estancamientos de agua, incluso derrumbamientos por el peso de la zona con grandes cantidades de agua retenida.
Por lo tanto, pese a que no es tan común la problemática de los incidentes por fuertes precipitaciones en cortos periodos de tiempo, se debería de tener más en cuenta de ahora en adelante antes de la construcción en zonas inundables por la topografía de su terreno, visto el gran daño que puede causar.
A veces infravaloramos a la naturaleza pero en estos casos nos acaba demostrando que pese a que creamos que como especie tenemos el control del territorio nunca podremos prever la fuerza de los elementos naturales y lo que pueden causar en nosotros.